Ágata de fuego

Piedra preciosa ágata de fuego, El ágata de fuego es un cuarzo que podría considerarse de reciente descubrimiento. Fue apenas hacia el final de la segunda guerra mundial cuando pudo conocerse y catalogarse científicamente. Ocasionando ciertos disposiciones en cuando a su estudio por su característica belleza que se inclina hacia lo sobrenatural.

Piedra preciosa ágata de fuego

Piedra preciosa ágata de fuego

Se distingue por su alta capacidad traslúcida, lo que deja ver su composición interna, que está conformada por agrupaciones de lo que podría considerarse pequeños racimos de uvas, que pueden ir desde color el amarillo, rojo, malva hasta color el azul (se la ha asemejado con el juego de colores que se da en un arcoíris). Es increíblemente atractiva a la vista y  más aún a la cercanía.

Hasta ahora sólo se conocen como medios de su extracción (y de igual forma, sus yacimientos) la región norte de México y la parte sur de Unidos (territorio que puede considerarse como único, debido a la extraña relación entre ambos). Sus depósitos o “reservas” aún no están claramente definidos, cosa que aumenta su dificultad en cuanto a conseguirla.

La interposición de sus racimos establece cierta “mediación”, ya que la calcedonia de la que está hecha el ágata de fuego está escalonada, siendo mate hasta iridiscente.

Color de la ágata de fuego

La calcedonia provoca que en los racimos se vea como fuego. Como llamaradas escarchadas en el interior del cuarzo, o lluvia incendiaria. Es por ello que el ágata de fuego no está separada de imposiciones acaecidas a este elemento. Se la sintetiza (en un marco más espiritual) como potencia del deseo personal.

Es así, como resulta imposible no compararla con el fuego, antes incluso (y aún ahora) se aseguraba que era la “llama viva del sol, cristalizada y guardada en la tierra“, cosa por la que se han redoblado las disposiciones para su empleo en el plano esotérico.

La indisoluble forma que tiene el ágata de fuego para envolver a las personas es única en cuanto que crea lazos de difícil rompimiento, entre ella y la persona que la posea. Siendo así que, los testimonios sobre la compenetración que llega a existir entre ella y el ser parecen “inflamarse” conforme pasa el tiempo.

El apego hacia su carácter de fuego viene dado por una atracción connatural en la psique del género humano. La cual esta intrínsecamente aunada a la observación de los elementos como forma de ensimismamiento y sentido crítico, así como por un placer visual insoslayable.

Adquisición.

Adquisición agata de fuego

Por sus rasgos de extrema iridiscencia, que la hacen sumamente particular, además, claro está, por las figuras geométricas que se disponen en su interior debido a lo compacto de la agrupación de sus racimos, es común que el ágata de fuego no resulte de fácil de conseguir y aún parezca una especie de secreto.

Los trabajos que se le deben realizar para lograr un acabado ideal son en grado sumo complejos, siendo que ello eleve su costo considerablemente.

Aunque en mayor o menor medida el desconocimiento y la falta de información están unidos con este tipo de cuarzo, la minuciosidad que ha de emplearse al trabajar en ella es finísima y rigurosa.

Es por esto por lo que su búsqueda en el mercado se ha visto delimitado a ciertos sectores de la rama de la joyería, sobresaliendo entre ellos Gran Bretaña (específicamente Londres), Rusia y Estados Unidos. Sin embargo, se le puede encontrar en un mercado más amplio si se tiene en cuenta la ignorancia que existe acerca del mismo.

Con todo ello, dependiendo de la variedad y el acabado del ágata de fuego, y el lugar donde se encuentre, el costo será relativo. Lo que sí es seguro, es que una vez en posesión de ella su usuario podrá gozar de un sentido de belleza innegable.

Belleza traslúcida.

 

Así como el ágata de fuego ha sido estimado como “una llamarada cristalizada“, también existen suposiciones referentes a una posible relación de éste con la Antártida. Esto, tal vez por su estructura de cristal y superficie lisa que hacen pensar a la vez en un témpano de hielo, puro y ahogado por un territorio casi inexplorado como el de la Antártida.

Es de esta manera como se contraponen en su misma estructura un recordatorio al fuego abrasador y al hielo insoslayable. Sosteniendo así las repercusiones de inmersión a lo esotérico que desde su descubrimiento se le ha otorgado, siendo que es partícipe en métodos de curación y rituales para exaltar la belleza individual.

Su superficie lisa y traslúcida genera un efecto óptico que incrementa la belleza de la piedra preciosa ágata. Se ve como ventana al interior de la misma, presenciando una gama de colores que aumentan su intensidad y recuerda a una aurora boreal. Su hermosura es proporcional al efecto de la luz.

Por último, es deseable el hecho de que a pesar de ser de tan poca presencia en el día a día y de que podría considerarse de corto tiempo en comparación con los cristales y piedras preciosas que ya desde la antigüedad se conocen, el ágata de fuego posee un toque de distinción tan exquisito como altísimo, motivo por el que ha sido equiparado con el ópalo, el rubí y el diamante.

Usos esotéricos.

piedras preciosas usos esotéricos

Dado su increíble poder de atracción han surgido es una especie de cultos y ritos en los que se opta por tomar el ágata de fuego como medio para obtener belleza, perspicacia y sagacidad. Siendo que ya el mero hecho de adquirirla es tomado como signo de inteligencia y, más aún, como homónimo de sensatez.

En este sentido, es usada para rezos en lo concerniente a lo obtención y resguardo de la integridad inmanente de la estética personal y de aquellas cosas que giran en el entorno diario de su poseedor. No sólo rezar, está también las sentencias con respecto a lo bello indescifrable y a lo enigmático visual, que provoca siempre interés comedido.

Asimismo, se le atribuye suerte, es decir, buen augurio con lo que sea que su usuario se proponga. Esto parece tener cada vez mayor validez, ya que se ha visto un incremento en la demanda de la misma por esta particularidad en específico. Se afirma que acortan los lazos con la desventura, y sólo el éxito parece tener cabida a su alrededor.

Por otro lado, aumenta radicalmente la estimación del ágata de fuego como medio por el cual se puede aseverar las posibilidades de ascendían espiritual; motivo por el que muchas personas optan por llevarla como incrustación en sus anillos o pulseras o rejones y mayormente, collares.

Recomendaciones.

Como medio de empleo general se recomienda altamente el ágata de fuego para resaltar la belleza propia. Su iridiscencia resulta hipnótica e invita a perderse en ella de la misma manera que promueve los rasgos individuales de cada persona.

De igual manera, se sugiere tenerla si se desea suerte, ya que se entrevé una serie de caminos que logran ser apertura dos y que su usuario no deja de aprovechar sus gratos beneficios. Esto, aunado al hecho de que por ello su demanda ha ido en aumento, por lo que su costo puede elevarse dependiendo del lugar.

Es también motivo de admiración si se emplea como ornamento. El ágata de fuego es un detalle casi necesario en unas estetas que busquen con rigurosidad la perfección ideal de lo bello, noble y elevado. Por ello es si se lo desea, un obsequio ideal para una persona a la que se tenga en alta estima.

 

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